miércoles, 14 de marzo de 2012

Quitt (las personas razonables están en vías de extinción)



de Peter Handke, Die Unvernünftigen sterben aus
Dirección
Lluís Pasqual

Escenografía
Paco Azorín

Reparto
Andreu Benito (Bertolt Koerber-Kent)
Jordi Boixaderas (Hans)
Jordi Bosch (Karl-Heinz Lutz)
Eduard Fernández (Hermann Quitt)
Míriam Iscla (Sra.Quitt)
Lluís Marco (Harald von Wullnow)
Marta Marco (Paula Tax)
Boris Ruiz (Franz Kilb)


Es una coproducción del Teatre Lliure con el CDN

Teatro Valle Inclán 14 de Marzo de 2012, Madrid

Mb:

No sé si porque este día estaba realmente cansada, o porque a la obra le falta una estructura teatral clara, no conseguí entrar en ella, salvo en algunos momentos muy concretos. 

Trata sobre un empresario sin escrúpulos que se aprovecha de sus socios para conseguir dominar el mercado, y finalmente llevarlos también a ellos a la ruina. En paralelo, la obra intenta mostrarnos su frialdad y dureza en las relaciones que mantiene tanto con su mayordomo, como con su mujer y con su amante. A ambas mujeres, a pesar de ser muy diferentes entre sí, las muestra, sobre todo a la esposa, como mujeres anuladas, sumisas y dependientes de él. Sin capacidad para salir de esa vida que evidentemente las hace desgraciadas.

En cualquier caso y a pesar de la crítica al sistema capitalista, que en este momento de crisis financiera, económica, social y política, está totalmente vigente, el mensaje que quiere transmitir no consigue llegar de una manera, que al menos a mi, me invite a reflexiones diferentes de las que puedo hacerme al leer la prensa diaria.  

Las interpretaciones no me han parecido especialmente destacables, si bien, si que me ha gustado Eduard Fernández en el papel protagonista de Quitt, en el que consigue una buena identificación con el personaje.






Ab:

Mea Culpa

Así no se puede ir al teatro, o al menos a cierto tipo de teatro. Conocía (de referencias,sobre todo de Vila-Matas, aunque no leído directamente) a Peter Handke y sabía que el austriaco es un autor complicado, de los que yo llamo los alemanes retorcidos, como Thomas Bernhard o W. Sebald, del que ya he intentado leer (en alemán, eso sí) dos veces Austerlitz y no he conseguido meterle el diente. Por este motivo no se puede ir a este tipo de teatro sin una preparación previa de qué nos vamos a encontrar allí, y encima después de una jornada laboral intensa (en mi caso todo el día participando en un foro en Zaragoza). Hubiera podido ir "a puerta gayola", con las antenas en máxima concentración para tratar de captar toda la trama, los matices y las alusiones, pero el cansancio acumulado me impidieron disfrutar de la obra. El primer acto me agotó. En una conferencia Lluís Pasqual (el director de esta obra) comentaba que solo en España al entreacto se le llama "descanso", quizá por la intensidad de los dramas de nuestros clásicos, que provocaban que el público tuviera que descansar tras el primer acto. En mi caso en esta ocasión fue más cierto que nunca, el descanso (tras solo 60 minutos de primer acto) fue un bálsamo necesario. Al volver a la platea vimos que una buena parte del público no había resistido y se había ido, así que imagino que les estaba pasando lo mismo. El segundo acto (50 minutos) me fue algo mejor ya que pude meterme un poco más en la obra.

La obra

Primer acto:


Hermann Quitt es un industrial millonario que invita a su casa a sus cuatro competidores (tres hombres y una mujer, Paula), industriales millonarios como él, para ofrecerles un pacto de tal forma que acaben con el mediano empresario y sean ellos los que acaparen todo el mercado. No tiene sentido que compitan entre ellos, que son los razonables (die Vernünftigen) en el mundo del capitalismo, lo lógico es que suban los precios, reduzcan el número de productos y bajen los salarios, ya que, como explica uno de ellos, los trabajadores ya no son lo que eran, antes por el mismo hecho de trabajar ya sentían un orgullo por lo fabricado que les llenaba de satisfacción. Ahora se han vuelto codiciosos y quieren incluso un salario digno.







Segundo acto:

Quitt ha engañado a sus competidores incumpliendo el pacto al que les condujo. Ahora están arruinados y él es el único millonario (¿no es la lógica de los razonables?). Los tres van a visitarle para para que confiese su traición, tratan de estar calmados pero acaban insultándole ante lo cual Quitt se ríe y les echa de su casa. Ellos convencen al pequeño accionista para que acabe con él. También intenta la mujer (Paula) que Quitt se vaya con ella y él la desprecia. Al final aparece Kilb que intenta matar a Quitt, pero acaban abrazados y cae muerto. Quitt, asqueado de sí mismo se quita la vida.

Tres secundarios:


La mujer de Quitt, que aparece y desaparece como un fantasma, se esfuerza pero nadie la hace ni caso, la ignoran absolutamente. En una de las pocas ocasiones que Quitt se digna a hablarle le dice: "Nosotros no estamos solos: tu estás sola y yo estoy solo".

Kilb: se describe como la garrapata en el ombligo de la economía, es el tocapelotas de los presidentes de las grandes corporaciones. Tiene una acción de cada una de las grandes empresas y va de junta de accionistas a junta de accionistas a poner en evidencia el absurdo de la economía de mercado.

Hans, el criado, es un personaje que no acabo de entender. En el primer acto muestra que bajo la apariencia del perfecto criado, hay una persona que se rebela. Pero en el segundo se "suelta la melena", deja de estar tan estirado y dice que ha conseguido parecerse a su señor. En fin, no he captado lo que el autor quiere transmitir con este personaje.


La puesta en escena:

Me ha gustado. En pantallas al fondo, antes de cada acto, imagenes de publicidad de los años 70. Los tres industriales vestidos de los años 70, aunque en el segundo acto, cuando están arruinados, van vestidos de un modo más convencional. El escenario muestra el salón de la casa de Quitt, en el primer acto con dos billares y un piano al fondo con copas encima, y en el segundo sólo un billar y el piano en primer plano. El toque de modernidad era adecuado. En cuanto a los actores, Eduard Fernández muy bien. Los tres industriales, flojos, sobre todo Lluis Marco, el más conocido de los tres. Jordi Boixaderas, bien en su papel de Hans, aunque al ser un personaje tan histriónico, quizá lo ha tenido más fácil que los demás (como Boris Ruiz). Las mujeres, nada destacable. La sorpresa al escribir esta entrada y repasar los actores es que durante la representación estaba convencido de que Quitt estaba con otra mujer en el segundo acto, no solo porque físicamente parecía otra, sino porque el personaje cambia bastante, y en realidad es la misma. Otro misterio de esta obra.





sábado, 10 de marzo de 2012

La Bohème



De Puccini

Director: Victor Pablo Pérez
Director de escena: Giancarlo de Mónaco

Solistas:

Saimir Pirgu: Rodolfo
Gabriel Bermúdez: Shaunard
Valeriano Lanchas: Benoît
Angela  Gheorghiu: Mimi
Ángel Òdena: Marcello
Colline de Carlo Colombara
Ainhona Arteta: Musetta

Gran Teatro del Liceo, 10 de Marzo de 2012 (Barcelona)




Argumento:


La acción de “La boheme” de Giacomo Puccini se desarrolla en París, en 1830.

Acto primero
Es nochebuena en una pobre buhardilla del Barrio Latino de París. Allí viven el poeta Rodolfo, el pintor Marcello, el filósofo Colline y el músico Schaunard.
Rodolfo y Marcello intentan en vano combatir el frío escribiendo y pintando. Llega Colline con unos libros que no ha conseguido empeñar. Le sigue Schaunard, cargado de leña y algo de comer que ha podido comprar gracias a unas lecciones de música que ha cobrado.
Los amigos brindan y deciden ir a celebrar la Nochebuena al Café Momus. Pero se presenta de improviso Benoît, el dueño de la buhardilla, para exigir el alquiler atrasado.
Le invitan a beber con ellos y, cuando consiguen conquistarlo, le invitan a contar sus aventuras amorosas. El hombre se anima, da rienda suelta a su lengua y, al revelar sus aventuras extramatrimoniales, los bohemios se fingen indignados y lo expulsan.
Sin pagarle un peso, Marcello, Colline y Schaunard bajan al café, y Rodolfo promete seguirles cuanto antes, pues debe terminar un artículo que está escribiendo para una revista.
Tocan a la puerta; es la vecina Mimì, una modista que viene a pedir prestada una vela para alumbrarse.
Rodolfo la invita a pasar, pero un acceso de tos la coloca en problemas. Mimí se desvanece y Rodolfo le da un sorbo de vino. Una vez repuesta quiere marcharse, pero se da cuenta de que ha perdido la llave de su casa. Una corriente de aire apaga la luz y juntos buscan la llave a tientas en la oscuridad.
Rodolfo la encuentra, pero no dice nada y finge seguir buscando, llegando a rozar la mano de la joven. Está fría; el joven la calienta entre las suyas y le habla de su vida.
Mimì le responde contándole la suya y descubren su mutuo amor. Desde la calle los amigos apuran a Rodolfo para que se les una. Este les confirma que irá, pero acompañado.
El acto concluye con un dúo de amor y la partida de ambos hacia el café.

Acto segundo
Terraza del Café Momus, frente a una plaza muy animada. Allí se han reunido los amigos bohemios. Se sientan a cenar y poco después aparece Musetta, antigua amante de Marcello, acompañada de Alcindoro, un viejo adinerado.
Musetta, ostentosamente vestida, pide que los acomoden cerca del grupo de amigos. Se pone a cantar un vals que Alcindoro encuentra indecoroso y de pronto da un grito asegurando que un zapato le hace mucho daño en el pie. Esto no es sino una excusa para enviar a Alcindoro a comprarle un nuevo par y así alejarlo por un buen rato.
Musetta aprovecha entonces para provocarle celos a Marcello, dándole a entender que aún le ama. La reconciliación entre ambos no tarda en producirse.
Un grupo de soldados atraviesa la plaza al son de una marcha.
Los mozos del café traen las cuentas del consumo de las dos mesas y Musetta les da instrucciones para que se las pasen a Alcindoro cuando vuelva, para que él las pague.
Los amigos bohemios abandonan el café.

Acto tercero
Una lugar llamado “La Barrière de l’Enfer”, en las afueras de París. Es pleno invierno. Amanece y está nevando. En una taberna Marcello pinta carteles y Musetta da lecciones de música.
Aparece Mimì, pálida y alterada, tosiendo, y pregunta a una mujer por el paradero de Marcello. Al borde de las lágrimas le confiesa que Rodolfo la atormenta con sus desorbitados celos, poniendo su relación al borde de la ruptura.
El poeta, que estaba dormitando en ese lugar, se despierta, sale de la taberna y, mientras Mimì se esconde, le cuenta a Marcello que Mimì es una coqueta y que además está muy enferma. Aunque reconoce que sigue amándola, debe romper su relación con ella porque no puede costear las medicinas que requiere.
Al conocer su verdadero estado de salud, Mimì no puede evitar los sollozos y la tos, lo cual delata su presencia. Rodolfo trata de tranquilizarla asegurándole que exageraba, pero Mimì quiere separarse ya de él. Este la convence para que sigan juntos hasta la llegada del buen tiempo.
Marcello oye las frívolas risas de Musetta y le reprocha que vuelva a coquetear. Ambos se despiden cruzándose agrios insultos.

Acto cuarto
Es primavera y la acción toma lugar en la misma buhardilla del acto primero. Rodolfo y Marcello, que intentan en vano concentrarse en sus trabajos, lamentan haberse separado de sus respectivas amantes.
Llegan los otros dos amigos y juntos intentan olvidar sus penas bailando disfrazados. En pleno jolgorio, se presenta Musetta muy agitada, anunciando que detrás de ella viene Mimì muy débil; casi no tiene fuerzas para subir la escalera.
Llega Mimí. Rodolfo la ayuda y la acuesta para que descanse. Musetta cuenta cómo ha encontrado en la calle a Mimì en tan deplorable estado, y pide a Marcello que vaya a empeñar sus aros para llamar a un médico, comprarle medicinas y un manguito que caliente sus frías manos.
Colline por su parte, antes de vender su abrigo, se despide de él con solemnidad y emoción.
Los amantes, ahora reconciliados, quedan solos y recuerdan sus momentos de felicidad.
Regresan los amigos y Mimì parece adormecerse.
Musetta reza para que Mimì se restablezca, pero pronto se dan cuenta todos, excepto Rodolfo, de que acaba de expirar.
Al advertir que los amigos le miran de modo extraño, Rodolfo llora y grita con desesperación el nombre de su amada, mientras se abraza a su cuerpo sin vida.

Mb: 

Esta es la primera Ópera de la temporada 2012 del Liceo que vemos este año. Teníamos las entradas hace muchos meses, y hubo momentos, con la amenaza del ERE que pensamos que podríamos perdérnosla. Afortunadamente, el acuerdo al que han llegado los empleados con la empresa, no sólo desconvocó la huelga prevista sino que ha conseguido retomar el resto de la temporada.

Volver a Barcelona siempre me hace ilusión, me alegra el espíritu y más si también, como esta vez, volvemos al Liceo.

Otra particularidad es que este año, he estado por primera vez en El Real, e inevitablemente surgen las comparaciones. Magníficos teatros los 2. Más obstentosos y lujosos los salones del Real, pero como teatro, la verdad es que me gusta más el Liceo. 

Como siempre, nuestras entradas son las más baratas, diez euros, con muy poca o casi nula visibilidad. Intentamos, como antes, 3 minutos antes del inicio, cambiarnos de sitio en la tercera planta. Fué inútil. Los acomodadores no dejan pasar ni una... qué tiempos aquellos en los que nos "colábamos" en la platea. Finalmente volvimos a las nuestras. Como a pesar de estar en un lateral de la quinta, nuestra fila era la primera, asomándonos veíamos gran parte del escenario. 

Era mi primera Bohème. El no estar muy cómoda me impidió disfrutarla más. Tampoco la llevaba muy preparada y no la había escuchado previamente. Aún así, bellísimas sus arias y brillantes las voces, aunque no consiguieron emocionar.




Muy bonita la ambientación, totalmente costumbrista. Y el vestuario. Espectacular Ainhoa Arteta en el primer acto con un vestido de terciopelo rojo.













Ab:

Primera visita al Liceo este año y, continuando en la tónica del año pasado, los acomodadores (estudiantes poco profesionales, a diferencia de los acomodadores del Real) perseguían al público pidiendoles las entradas. En cualquier caso y a pesar de estar en el gallinero tuvimos una visión bastante buena de la obra. En esta ocasión el Gran Teatre del Liceu fue eso, un gran teatro, y nos deleitaron con una escenificación de época, que ya se agradece después de la etapa de minimalismo escenográfico de la pasada temporada. Poco se puede decir de una ópera tan popular como ésta. El foso estuvo fenomenal y los artistas correctos algunos, y buenos otros.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Luces de Bohemia

de Ramón del Valle-Inclán

Dirección Lluis Homar
con versión de Xavier Alberti

Dramaturgia y composición musical Xavier Albertí
Escenografía y vestuario Lluc Castells
Iluminación Albert Faura
Sonido Roc Mateu
Movimiento escénico Óscar Valsecchi
Caracterización Cécile Kretschmar
Vídeo José Antonio Pedraza
Ayudantes de dirección Raúl Fuertes. Adriana Roffi
Producción: Centro Dramático Nacional







Reparto (por orden alfabético):

Pica Lagartos / Un sepulturero / Capitán Pitito
Fernando Albizu, Don Latino de Hispalis Enric Benavent
El rey de Portugal / Don Serafín el Bonito /Dieguito, Jorge Bosch
Dorio de Gádex / El Pollo del Pay ‐ Pay, Ángel Burgos
Rubén Darío / El conserje de El Popular / Sereno, Jorge Calvo
Max Estrella, Gonzalo de Castro
Cochero / Guardia 2 / Camarero del Café Colón, Javi Coll
Flora, la portera /La periodista / Viejo escribiente, Mariana Cordero
Guardia 1 / Basilio Soulinake / Borracho, Gonzalo Cunill
Zaratustra / El Ministro de la Gobernación/ Otro sepulturero, José Ángel Egido
El preso, Rubén de Eguia
Mínguez/Violinista, Sergio Gómez
Chico de la taberna/Pérez/Joven desconocido, Adrián Lamana
El ujier /Un celador/Clarinito/Empeñista, Jorge Merino
Enriqueta La Pisa Bién / La madre del niño muerto / Una vecina, Nerea Moreno
Madama Collet / Vieja pintada, Isabel Ordaz
Rafael de los Vélez/Pianista, Luis Prado
Don Filiberto, redactor de El Popular/Don Gay / Marqués de Bradomín Retirado, Miguel Rellán
Claudinita / La Lunares / La chica de la portera / Gálvez, Marina Salas.

Teatro María Guerrero, Madrid 22 Febrero 2012



Sobre la obra: 

Luces de bohemia es una obra teatral de Ramón María del Valle-Inclán, publicada en 1920 y revisada y reeditada en 1924. No se estrenaría en España hasta 1970.

Relación con la figura de Sawa

Existen notables paralelismos entre Max Estrella y su historia, y la del escritor bohemio Alejandro Sawa, amigo del autor. Ya sugirió Alonso Zamora Vicente que la muerte de Sawa once años antes de la publicación de Luces de Bohemia pudo influir a Valle-Inclán.3 Él mismo relata las condiciones de su muerte en una carta:

Querido Darío: Vengo a verle después de haber estado en casa de nuestro pobre Alejandro Sawa. He llorado delante del muerto, por él, por mí y por todos los pobres poetas. Yo no puedo hacer nada, usted tampoco, pero si nos juntamos unos cuantos algo podríamos hacer. Alejandro deja un libro inédito. Lo mejor que ha escrito. Un diario de esperanzas y tribulaciones. El fracaso de todos sus intentos para publicarlo y una carta donde le retiraban la colaboración de sesenta pesetas que tenía en El Liberal, le volvieron loco en sus últimos días. Una locura desesperada. Quería matarse. Tuvo el final de un rey de tragedia: loco, ciego y furioso.

Carta de Valle-Inclán a Rubén Darío

Además del evidente paralelismo entre la carta que menciona Valle-Inclán y la que recibe Max del Buey Apis y su reacción al verse en la miseria, Sawa también murió ciego. También la situación familiar del personaje es similar a la del poeta real, casados ambos con mujeres francesas y con una hija. La novela mencionada es Iluminaciones en la sombra, que se publicaría un año después de la muerte de Sawa con un prólogo de Rubén Darío.
Aunque Rubén Darío no asistió al entierro de Sawa, sí está reflejado así en Luces de bohemia, acompañado del Marqués de Bradomín, personaje de obras anteriores del autor, su más celebrado álter ego.5
En publicaciones posteriores sobre el tema, muchos identifican directamente la historia de Luces de bohemia como una crónica ficticia de los últimos días de Alejandro Sawa.

Argumento:

Max Estrella, un poeta miserable y ciego, protagoniza la obra. A partir de esa figura real trasciende la anécdota del fracaso y la muerte de un escritor venido a menos. Se convierte en una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en un país deforme, injusto y opresivo.







martes, 14 de febrero de 2012

La clemenza de Tito


de Wolfgang Amadé Mozart (1756-1791)


Dirección musical: ThomasHengelbrock, Peter Tilling.
Dirección de escena: Ursell Herrmann, Karl- Ernst Herrmann.

Intérpretes:

Yann Beuron: Tito
Amanda Majeski: Vitellia
María Savastano: Servilia
Kate Aldrich: Sesto
Serena Malfi: Annio
Guido Loconsolo: Publio


Teatro El Real, Madrid 12 Febrero 2012



Argumento: 

La trama se desarrolla en Roma, en la época del Imperio romano.

Acto I

En el primer acto, Vitelia, hija del destronado emperador Vitelio, clama venganza contra el nuevo emperador, Tito, de quien además está enamorada. Utiliza a Sexto, vacilante amigo de Tito, que está enamorado de ella, para actuar contra el emperador. Pero cuando Vitelia conoce que Tito ha enviado a Berenice, de quien ella estaba celosa, de vuelta a Jerusalén, le dice a Sexto que espere para llevar a cabo sus deseos, esperando que Tito la escoja a ella (Vitelia) como emperatriz.

Tito, sin embargo, escoge a la hermana de Sexto, Servilia, y ordena a Annio que le lleve su mensaje a Servilia. Annio y Servilia, sin saberlo Tito, están enamorados. Servilia le cuenta la verdad a Tito, pero reconociendo que, si Tito insiste en casarse con ella, obedecerá. Tito agradece a los dioses la lealtad de Servilia e inmediatamente rechaza la idea de interponerse entre ella y Annio.
Al tiempo, sin embargo, Vitelia ha oído el interés de Tito por Servilia, y de nuevo arde de celos. Urge a Sexto para que asesine a Tito. Él está de acuerdo, y canta una de las más famosas arias de esta ópera, "Parto, parto." 


Casi al mismo tiempo, Annio y el guarda Publio llegan para llevar a Vitelia ante Tito, quien ahora la ha escogido a ella como emperatriz. Ella se retuerce entre la culpa y la preocupación.

Sexto llega al Capitolio con los demás conjurados y le prende fuego. Todos se horrorizan ante el incendio. Sexto anuncia que vio a Tito herido, pero Vitelia lo detiene antes de que se incrimine del asesinato. Todos se lamentan, en el lento y triste final del Acto I.




Acto II

Annio le cuenta a Sexto que el emperador Tito está vivo. Entre el humo y el caos, Sexto lo había confundido con otro Tito. Pronto llega Publio para arrestar a Sexto, explicando que era uno de los conspiradores quien vistió como Tito y fue herido, aunque no mortalmente, por Sexto. El Senado juzga a Sexto, al tiempo que Tito espera impaciente, seguro de que su amigo será exonerado; pero el Senado lo encuentra culpable y un angustiado Tito debe firmar la sentencia de muerte de Sexto.

Tito decide llamar primero a Sexto, intentando obtener más detalles de la conjura. Sexto asume toda la culpa y dice que merece morir, así que Tito le dice que así será y lo despide. Pero después de una larga lucha interna, Tito rompe la orden de ejecución de Sexto y decide que si a él, Tito, desean sus detractores acusarle de algo, prefiere que sea de ser demasiado clemente antes que de tener un corazón vengativo.

Vitelia se retuerce, presa de la culpa, y decide confesarlo todo a Tito, expresando sus esperanzas de ser emperatriz en el aria muy conocida de "Non più di fiori." En el anfiteatro, los condenados, incluido Sexto, esperan ser arrojados a las bestias salvajes. Tito va a mostrar su clemencia cuando Vitelia confiesa que es la instigadora de la trama de Sexto. Aunque el emperador queda consternado, la incluye a ella en el perdón general que ofrece. La opera concluye con todos los personajes alabando la extrema generosidad de Tito, mientras que él mismo pide a los dioses que acorten su vida cuando deje de preocuparse por el bienestar de Roma.



sábado, 11 de febrero de 2012

Agosto (Condado de Osage)




De Tracy Letts

Dirección
Gerardo Vera

Versión
Luis García Montero

Escenografía
Max Glaenzel



Producción
Centro Dramático Nacional




Reparto:

Amparo Baró
Sonsoles Benedicto

Alicia Borrachero
Irene Escolar
Gabriel Garbisu
Antonio Gil
Carmen Machi
Markos Marín
Miguel Palenzuela
Chema Ruiz
Clara Sanchis
Marina Seresesky
Abel Vitón


Teatro Valle Inclán, Madrid 11 Febrero 2012


La obra de Tracy Letts, Agosto: Condado de Osage fue saludada por el New York Times como «... la nueva obra americana más apasionante que Broadway ha visto en años». Recibió el premio Pulitzer de Teatro en 2008. Se estrenó el 28 de junio de 2007 en el Steppenwolf Theatre de Chicago y posteriormente se representó con enorme éxito en dos teatros de Broadway, dirigida por Anna D. Shapiro, con un total de 648 representaciones. Obtuvo el número 1 en la lista de «Diez espectáculos más destacados» de la revista Time en 2007, año en el que además obtuvo cinco premios Tony, incluido el de mejor obra del año y mejor director (Anna D. Shapiro).

En la obra, calificada como «comedia de humor negro» y ambientada en una gran mansión en las afueras de Pawhuska, Oklahoma, una familia se enfrenta con su pasado y su presente.



Argumento:

Una gran familia, en una gran mansión en Pawhuska, Oklahoma. Se reúnen todos después de que el padre haya desparecido misteriosamente. Y una vez juntos, se enfrentarán a su presente, y también a su pasado, consiguiendo que todo lo que habían formado como familia, empieza a derrumbarse. Una esposa adicta a los medicamentos, un marido infiel, una adolescente descubriendo el sexo y las drogas son los elementos que harán que todo salte por los aires.