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martes, 11 de diciembre de 2012

Macbeth


de Giusseppe Verdi

Dirección musical: Teodor Currentzis
Dirección de escena: Dmitri Tcherniakov








Reparto:

Violeta Urmana: Lady Macbeth
Dimitris Tiliakos: Macbeth
Dmitry Ulianov: Banco
Stefano Secco: Macduff
Alfredo Nigro: Malcolm
Marifé Nogales: dama de Lady Macbeth

Teatro El Real, Madrid 11 Diciembre 2012

Argumento:


Localización: en Escocia, Siglo XI

ACTO I
Escena I: Entre truenos y relámpagos, tres grupos de brujas se cuentan los males que han causado. El sonido del tambor heráldico anuncia la llegada de Macbeth que, acompañado por Banco, escucha asombrado las profecías de las brujas. Llegan los mensajeros del rey, que al anunciar que Macbeth ha sido nombrado señor de Cawdor, confirman las profecías. Las brujas prometen continuar vigilando el futuro.

Escena II: En su castillo, Lady Macbeth lee una carta en la que su esposo le cuenta lo sucedido, y reflexiona sobre su capacidad para alcanzar el poder. Un criado le anuncia que el rey Duncan llegará con Macbeth al atardecer. Ella evoca una conjura con su esposo para matarle, seguida por el anuncio de los heraldos de la llegada del rey. Macbeth acuerda la señal para el asesinato: una campanada. Sumido en dudas y temores, sufre la visión de un puñal ensangrentado que se le aparece, y tras el toque de la campana, se dirige a matar a Duncan en su habitación. Lady Macbeth trata de disipar el atormentado arrepentimiento posterior de su esposo. Además, le ayuda a ocultar su culpabilidad. Llegan Macduff y Banco para despertar al rey. Macduff descubre el cadáver y todos apelan al descubrimiento y castigo del asesino.


ACTO II
Escena I: En el castillo de Macbeth, su esposa continúa incitándole a olvidar lo sucedido, aprovechando además que Malcolm, el hijo del rey Duncan, ha sido considerado autor del asesinato por haberse fugado. Pero Macbeth recuerda la profecía de las brujas según la cual Banco sería padre de reyes, y decide matar al hijo de Banco para evitarlo. Lady Macbeth se convence de la necesidad del nuevo asesinato, y se regocija creyendo asegurarse así el trono.

Escena II: Los sicarios comentan su compromiso de matar a Banco y su hijo. Ambos son atacados, pero el niño consigue huir.

Escena III: Macbeth celebra con los nobles una corte con un banquete en su castillo, en el que su esposa hace un brindis a la vida y el placer. Un sicario informa a Macbeth de la muerte de Banco y la salvación de su hijo. Macbeth se atormenta con la visión de Banco, y los demás se alejan de él, considerándole enfermo. Su esposa consigue recuperar la alegría general, en la que se incluye una loa a Banco, pero Macbeth sigue atormentado por los remordimientos y por la visión recurrente del espíritu de Banco.


ACTO III
Escena I: En una oscura cueva, mientras suenan truenos y relámpagos, hablan las brujas en torno de un caldero al fuego en el que preparan un brebaje, y danzan en torno a él. Macbeth las interroga nuevamente sobre su destino, y ellas invocan a varios espectros. Uno de ellos le asegura que ningún nacido de mujer le hará daño. Otro con forma de niño coronado le anuncia que será glorioso e invencible hasta que se mueva el bosque de Birnam. Confiado en que ningún bosque se moverá, Macbeth pregunta por los descendientes de Banco. Las brujas le responden que no debe saber más, y el caldero desaparece bajo tierra. Desde allí, el sonido de una gaita acompaña la visión de ocho reyes, el último de los cuales tiene la forma de Banco. Macbeth trata de apartarlos de su vista, y les ataca con su espada, cayendo finalmente desvanecido al suelo. Los espíritus y las brujas le reconfortan hasta que se recupera. Aparece su esposa, ahora reina, y Macbeth le cuenta lo que ha sabido de estas nuevas profecías. Ambos se enardecen preparando la muerte de Macduff.

ACTO IV
Escena I: En el bosque de Birnam, los refugiados escoceses y Macduff se lamentan por la opresión que Macbeth ha desencadenado contra su pueblo. Llega Malcolm al son de un tambor, conducido por soldados ingleses, y ordena que todos cojan ramas del bosque para ocultarse tras de ellas. Todos cantan un coro de venganza contra el opresor.




Escena II: Durante la noche, Lady Macbeth camina en sueños con una lámpara en la mano y se frota obsesivamente las manos como si tratara de lavárselas. El médico y su dama de compañía, que asisten a la tétrica escena, piden a los cielos que se apiaden de ella tras escucharla confesar sus crímenes.

Escena III: Sumido en sus remordimientos, Macbeth apenas se inmuta cuando la dama de compañía de su esposa le comunica que ha muerto. El coro de guerreros de Macbeth le informa de que el bosque de Birnam está avanzando hacia él, y empuña las armas para defenderse.

Escena IV: Malcolm, Macduff y los soldados atacan, pero Macbeth, confiado en que ningún nacido de mujer podrá dañarle, responde temerariamente. Macduff le informa de que fue arrancado de las entrañas de su madre. Ambos combaten, y Macbeth cae, mientras un coro de mujeres implora que cese el derramamiento de sangre. Macbeth maldice las profecías y la corona, y muere. Todos alaban a Macduff, y Malcolm, nuevo rey, promete que Escocia siempre será victoriosa.

viernes, 16 de noviembre de 2012

L´elisir d´amore




De Donizetti

Director de escena: Mario Gas
Director de escena adjunto: José Antonio Gutiérrez
Escenógrafo y figurinista: Marcelo Grande
Iluminador: Joaquín Gutiérrez
Dirección Musical: Daniele Callegari

Reparto:
Nicole Cabell: Adina
Javier Camarena: Nemorino
Àngel Òdena: Belcore           
Simone Alberghini: Dulcamara           
Eliana Bayón: Giannetta

El Liceu, Barcelona 16 Noviembre 2012

L'elisir d'amore) es una ópera cómica en dos actos con música de Gaetano Donizetti y libreto en italiano de Felice Romani, basado en el libreto Le philtre (1831) de Eugène Scribe para la ópera de Daniel-François Auber.

Argumento:


Lugar: un pequeño pueblo en el País Vasco francés.
La edición inglesa de Schirmer de la partitura afirma que la acción tiene lugar "en una pequeña localidad italiana"
Tiempo: finales del siglo XVIII

Acto I

Esta ópera cómica comienza con Nemorino, un joven campesino melancólico e ingenuo, enamorado de Adina, una bella terrateniente, quien atormenta a Nemorino con su indiferencia. Cuando Nemorino oye a Adina leyendo a sus trabajadores la historia de Tristán e Isolda, está convencido de que una poción mágica le conseguirá el amor de Adina. Tiene miedo de que ella ame al sargento Belcore, que se da demasiada importancia, quien aparece con su regimiento e inmediatamente propone matrimonio a Adina en frente de todo el mundo. 

Aparece un charlatán, el doctor Dulcamara, quien vende una botella que lo cura todo. Desesperado, Nemorino le pide inocentemente si tiene algo parecido a la poción amorosa de Isolda. Dulcamara dice que sí, y Nemorino le compra el misterioso elixir que vende el doctor Dulcamara, con un precio que es igual al dinero que tiene Nemorino en sus bolsillos.



Se trata, de hecho, de vino de Burdeos, cosa que ignora Nemorino. Y, para lograr escaparse a tiempo, Dulcamara le dice a Nemorino que la poción no tendrá efectos hasta el día siguiente. Nemorino lo bebe y siente sus efectos inmediatamente. Animado por el "elixir", Nemorino se encuentra con Adina y aunque ella bromea con él sin piedad, la audiencia siente que la atracción podría ser mutua, si no fuera por la petición de matrimonio del impresionante y pomposo sargento. 

De hecho, su boda se ha fijado para dentro de seis días. La confidencia de Nemorino en que al día siguiente él ganará a Adina gracias al elixir, hace que él actúe con indiferencia hacia ella. Este hecho irrita todavía más a Adina, pero ella intenta ocultar sus sentimientos. 

Por despecho, anuncia su casamiento inminente con Belcore, pues él ya ha recibido órdenes de que debe embarcar al día siguiente. Tanto Adina como el Sargento advierten la reacción de Nemorino ante esta noticia, el Sargento con resentimiento y Adina con desesperación. Nemorino siente pánico, por supuesto, y desesperado, pide ayuda a Dulcamara.

Acto II

La fiesta de la boda de Adina puertas afuera está en pleno auge. Allí está el doctor Dulcamara, e interpreta una canción con Adina para entretener a los invitados. Llega el notario para hacer oficial el matrimonio. 

Adina está triste al ver que Nemorino no ha aparecido. Todo el mundo entra para firmar el contrato de matrimonio. Pero Dulcamara permanece afuera, sirviéndose bien de bebida y comida. Nemorino aparece, habiendo visto el notario, se da cuenta de que ha perdido a Adina. Al ver el doctor, frenéticamente le ruega una nueva dosis del elixir milagroso que acabe de decidir a Adina, un elixir que actúe de forma inmediata.Pero como no tiene dinero, el doctor lo rechaza, desapareciendo dentro. 

Sale el Sargento, solo, preguntándose en alto por qué Adina de repente ha retrasado la boda y la firma del contrato. Nemorino ve a su rival, pero es incapaz de hacer nada. El sargento pregunta sobre la tristeza de Nemorino. Cuando Nemorino le dice que no tiene dinero, Belcore inmediatamente sugiere que si se alista en el ejército como soldado, él le pagará inmediatamente. Presenta un contrato, que Nemorino firma (con una X) a cambio de veinte escudos que Belcore le entrega en ese mismo momento y lugar. Nemorino privadamente jura ir corriendo donde Dulcamara para más poción, mientras Belcore se imagina que se ha librado fácilmente de su rival enviándole a la muerte.


Más tarde, esa misma tarde, las chicas del pueblo cotillean que Nemorino ha heredado una gran fortuna de su fallecido tío, sin que él lo sepa. Ven a Nemorino, quien claramente ha gastado el dinero militar y ha comprado y consumido una gran cantidad de "elixir" (de nuevo vino) del doctor Dulcamara. Las mujeres lo persiguen, lo cual el chico atribuye a la eficacia milagrosa del elixir. Adina ve a Nemorino en un estado de ánimo alegre y, al verlo rodeado de mujeres y atrapado en el júbilo que le proporcionó el "elixir", se siente descorazonada al creer que él la ha olvidado. Se encuentra con el doctor Dulcamara y le pregunta qué le ha pasado. Entonces, Dulcamara, sin saber que Adina es el objeto de los afectos de Nemorino, le explica que logró engañar a Nemorino con la historia del elixir y que ha vendido su libertad para conseguir más dinero para éste, gastándose hasta el último penique en el elixir. 

En este momento, Adina reflexiona sobre lo cruel que ha sido siempre con el chico y comprende, finalmente, cuánto la amaba, y se enternece por la fidelidad y la pasión del muchacho. Dulcamara interpreta este comportamiento como algún tipo de condición que requiere una cura con alguna de sus pociones.



Se marchan. Nemorino aparece solo, pensativo, reflexionando sobre una lágrima que él vio en los ojos de Adina cuando él la ignoró antes. Basándose solo en esa lágrima, queda sinceramente convencido de que Adina lo ama. 




Ella entra, preguntándole por qué ha elegido servir en el ejército y abandonar la ciudad. Cuando Nemorino dice que está buscando una vida mejor, Adina le responde diciendo que él es amado, y que ella ha comprado su contrato militar del sargento Belcore. Ella ofrece el contrato cancelado a Nemorino, pidiéndole que lo tome. Él es ahora libre. Ella dice, no obstante, que si se queda, nunca más estará triste. Conforme él coge el contrato Adina se vuelve para salir. Nemorino cree que ella esta abadonándolo y corre desesperado, jurando que si no es amado, si el elixir no ha funcionado y el doctor lo ha engañado, entonces él bien podría marcharse y morir como soldado. Adina lo detiene y confiesa que ella le ama. Nemorino está feliz. Adina le ruega que la perdone por haber bromeado con él. Él lo hace con un beso.

El sargento regresa, y ve a los dos abrazados. Adina le dice que ella ama a Nemorino y deshace su compromiso. El sargento se toma bien la noticia, y responde que hay muchas otras mujeres en el mundo, y tiene a su alcance todas las mujeres que quiera. Dulcamara empaqueta sus cosas y asoma por una puerta, y declara que toda la situación es debido a su prodigiosa poción mágica, y que será feliz de proporcionar elixir para la siguiente conquista del sargento. Se ha reunido un grupo de gente, y todos están de acuerdo en que el elixir ha funcionado, todos corren a comprar botellas del «elixir amoroso» y se unen en un cariñoso adiós al doctor.

Mb

Hacía meses que teníamos las entradas y por un problema con el equipaje en el aeropuerto del Prat, llegamos por los pelos a ver una de mis óperas favoritas desde siempre.

Sin destacar especialmente ni por el montaje ni por las voces, en conjunto me ha gustado mucho, y me he divertido. Original sí, el cierre de la representación, en el que parte de los cantantes repartieron botellitas con el elixir de amor entre el público de la platea.

Silencio absoluto en el Liceu para escuchar La Furtiva Lágrima, el aria más famosa de L'elisir d'amore y una de las más populares de la historia de la Ópera. Bien interpretada por Camarena, pero sin llegar a emocionar.

Bonita voz de la soprano Nicole Cabell, si bien, con poca fuerza. En una de las piezas que canta con Camarena a ella no se le oye nada. 





jueves, 15 de noviembre de 2012

Il Prigionero/Suor Angelica



IL PRIGIONIERO
Luigi Dallapiccola (1904-1975)  
SUOR ANGELICA
Giacomo Puccini (1858-1924)

Director musical     Ingo Metzmacher
Director de escena    Lluís Pasqual
Escenógrafo    Paco Azorín
Figurinista    Isidre Prunés
Iluminador     Pascal Mérat
Director del coro    Andrés Máspero
Maestros repetidores    Riccardo Bini, Mack Sawyer
Asistente del director musical    Arnaud Arbet
Asistente del director de escena    Leo Castaldi

Reparto de Il Prigioniero

La madre     Deborah Polaski (soprano)
El prisionero    Vito Priante (bajo-barítono) 
El carcelero / El gran Inquisidor    Donald Kaasch (tenor)
Primer sacerdote    Gerardo López  (tenor)
Segundo sacerdote    David Rubiera (barítono)
        
Reparto de Suor Angelica
Suor Angelica, Veronika Dzhioeva (soprano) 
La tía princesa    Deborah Polaski (soprano)
La abadesa    María Luisa Corbacho (mezzosoprano)
La hermana celadora    Marina Rodríguez-Cusí (mezzosoprano)
La maestra de las novicias    Itxaro Mentxaka (mezzosoprano)
Suor Genovieffa    Auxiliadora Toledano (soprano)
Suor Osmina    Maira Rodríguez* (soprano)
Suor Dolcina    Rossella Cerioni*(soprano)
La hermana enfermera    Anna Tobella (mezzosoprano)
Primera medicante    Sandra Ferrández (soprano)
Segunda medicante    Maite Maruri (soprano)
La novicia    Legipsy Álvarez* (soprano)
Primera conversa    Debora Abramowicz* (soprano)
Segunda conversa    Carolina Muñoz* (mezzosoprano)
Soprano sola    Esther González*

*Miembros del Coro Titular del Teatro Real

Teatro El Real, Madrid 15 Noviembre 2012
    
Argumento Il prioginero

Prólogo

Al abrirse el telón se ve a la Madre junto a su hijo dormido, narrando en voz alta el sueño que tiene todas las noches: una figura terrible avanza hacia ella, sin que pueda hacer nada por evitarlo. Por sus rasgos, el espectro es el rey Felipe II de España, el amo de la Tierra. Al final del sueño, el rostro del rey siempre se transmuta en el de la mismísima muerte.

Acto Único

Mazmorra subterránea del Tribunal del Santo Oficio en Zaragoza. El Prisionero tumbado en un camastro y la Madre junto a él. El hijo le cuenta que días atrás, el Carcelero se había dirigido a él con la dulcísima palabra de “Hermano” y que esa palabra le había dado fuerzas para seguir manteniéndose con vida, a pesar de las innumerables torturas a las que estaba siendo sometido. El Carcelero entra en la mazmorra y la Madre se despide de su hijo, sabiendo ambos que ésa será la última vez que se vean.
En medio del silencio y la soledad, el Carcelero le repite la palabra “Hermano”, añadiendo otra nueva “Espera”. Casi en un susurro, el Carcelero informa al Prisionero que, allá lejos, en Flandes, ha estallado una revuelta y que los Mendigos, surcando los ríos en sus blancos veleros, están liberando una tras otra las ciudades flamencas. El rey Felipe y su Inquisición están retrocediendo ante el avance imparable de las fuerzas liberadoras, y muy pronto se oirán repicar las campanas de Gante anunciando la expulsión de los españoles. Así mismo el Carcelero le dice que hay alguien que vela por él y que la ansiada libertad está cerca. El Prisionero cambia la expresión de su desdichado rostro por otra de iluminada alegría, al haberle devuelto el Carcelero la esperanza.
Una vez que el Carcelero se ha marchado, el Prisionero piensa que ha sufrido una alucinación, pero se sobrepone y dirigiéndose a la puerta de la celda la encuentra abierta. Se arrodilla dando gracias a Dios y pidiéndole que le conceda la fuerza necesaria para escapar de allí. Ha salido de la celda cuando aparece el Verdugo que pasa a su lado sin verlo; sigue avanzando cuando se encuentra con los dos Sacerdotes que también pasan de largo sin advertirlo. Un soplo de aire fresco le indica, en las tinieblas, que la salida está cerca. Cuando logra salir a la oscuridad de la noche, se oye el tañido de las campanas ¡Felipe ha caído!
Al fin libre, el Prisionero sale al exterior exultante de alegría y, en un gesto que es un impulso de amor hacia toda la humanidad, abre los brazos para abrazar a un enorme cedro que preside el centro del patio. Desde detrás del cedro aparecen dos brazos como si quisieran devolverle el abrazo; son los brazos del Inquisidor General, que no es otro sino el Carcelero. Cuando el Inquisidor pronuncia dulcemente la palabra “Hermano”, el Prisionero comprende horrorizado, que la esperanza es la más atroz de todas las torturas que ha sufrido.
La hoguera está preparada, y mientras un coro de monjes reza en latín, el Inquisidor General, su Carcelero, lo anima tiernamente a que se entregue a las llamas para poder así alcanzar la libertad definitiva.




Argumento Suor Angelica

La acción de la obra transcurre en un convento de monjas italiano cerca de Siena en la segunda parte del siglo XVII.

La ópera se abre con escenas que muestran los aspectos típicos de una vida en el convento — todas las hermanas cantan himnos, todo el mundo se reúne para divertirse en el patio. Las hermanas se alegran porque, como explica la maestra de las novicias, esta es la primera de las tres tardes que cada año el sol poniente alcanza a la fuente y vuelve dorado su agua. Este acontecimiento hace que las hermanas recuerden a aquella hermana que ha muerto, Bianca Rosa. La Sor Genoveva sugiere que echen algo del agua dorada sobre su tumba.

Las monjas entonces hablan de sus deseos — hay quien entiende que cualquier deseo está mal, pero Sor Genoveva confiesa que ella desea ver de nuevo corderos debido a que ella solía ser pastora de muchacha, y Sor Dolcina desea algo bueno para comer. Sor Angélica dice que ella no tiene ningún deseo, pero tan pronto como lo dice, las monjas empiezan a cotillear. — Sor Angélica ha mentido, porque su verdadero deseo es saber algo de su familia, rica, noble, de la que ella no ha oído nada en siete años. Según los rumores, la enviaron al convento como un castigo. Sor Angélica vive en un exilio lamentable por órdenes de su familia, que desaprobó su relación extramatrimonial, que trajo como consecuencia un hijo. Ella añora al hijo desconocido y odia a la tía causante de su encierro. Sor Angélica se dedica al cuidado de las flores.
La conversación se ve interrumpida por la hermana Enfermera, quien ruega a Sor Angélica que haga un remedio de hierbas — la especialidad de Sor Angélica. Llegan provisiones al convento, así como noticias de que un gran carruaje está esperando en la parte exterior del convento. Sor Angélica inmediatamente se pone nerviosa y triste, pensando con acierto en que alguien de su familia ha venido a visitarla. La abadesa riñe a Sor Angélica por su inadecuada excitación y luego se marcha a anunciar a la visitante, la princesa, tía de Sor Angélica.

La princesa explica que su otra sobrina, la hermana menor de Sor Angélica, va a contraer matrimonio, algo que era casi impensable tras el escandaloso embarazo de Sor Angélica. Trae consigo un pergamino que Sor Angélica debe firmar renunciando a su herencia. Se trata de un testamento en el que se dividen los bienes de la familia. Sor Angélica replica que ella se ha arrepentido por su pecado, pero que hay una cosa que no puede ofrecer en sacrificio a la Virgen, ella no puede olvidar la memoria de su hijo ilegítimo que le quitaron hace siete años. La princesa rechaza hablar, pero finalmente tiene palabras inmisericordes para su sobrina: su hijo murió de fiebre hace dos años. Sor Angélica, desolada, firma el documento y se desmaya, entre lágrimas. La princesa se marcha.

A solas, en las sombras del atardecer, evoca tiernamente a su hijito en una desolada plegaria. Se ve atrapada por una visión celestial — cree oír a su hijo llamándola para encontrarlo en el Paraíso.
En un momento de exaltación, se hace una poción y la bebe, pero al darse cuenta que ha cometido suicidio, y que por ser un pecado mortal no podrá ver a su hijo en el más allá, presa de arrepentimiento, pide clemencia a la Virgen y, cuando muere, ve un milagro: todo lo que la rodea se transforma en una visión mística y consoladora, coronada por la presencia de la Virgen María y de su propio hijo, que se llevan a la monja al cielo.



Mb

30 años separan las 2 obras, y las 2 tratan el tema de la reclusión. En el caso de la primera, política y en la segunda, religiosa. Me ha gustado mucho más Suor Angelica que Il Prigionero. Al final, Puccini es Puccini y me ha provocado esa sensación del vello de punta en el Senza mamma. Muy bien interpretado. Aquí dejo una versión de otra soprano, Miriam Gauci.











 

lunes, 9 de julio de 2012

Ainadamar


 Ainadamar
de Osvaldo Golijov

Dirección musical: Alejo Pérez   
Dirección de escena: Peter Sellars
Escenografía: Gronk
Figurinista: Gabriel Berry
Iluminación: James F. Ingalls
Dirección del coro: Andrés Máspero


Reparto:
Margarita Xirgu: Nuria Espert
Federico García Lorca: Kelley O'Connor
Nuria: Nuria Rial
Ruiz Alonso: Jesús Montoya
Voces de la Fuente: Adela López, Cristina Alcaide

Teatro El Real, Madrid 9 Julio 2012

Ópera de Osvaldo Golijov (1960), con libreto de David Henry Hwang, inspirada por la impronta que Federico García Lorca (1898-1936) dejó en la vida y la carrera dramática de su actriz fetiche y amiga Margarita Xirgu, quien falleció en el exilio en Montevideo en 1969, después de haber llevado la voz y el alma de Lorca a toda América Latina.

La ópera, ganadora de dos premios Grammy en 2007 (mejor composición de música contemporánea y mejor grabación de música clásica, de Deutsche Grammophon), llega a Madrid en la aclamada y sobrecogedora puesta en escena de Peter Sellars para la Ópera de Santa Fe, estrenada en 2005 y repuesta varias veces en Estados Unidos, y con escenografía del pintor Gronk.

Nuria Espert, que está en la génesis de la partitura y que inspiró el personaje de Nuria, recita diez poemas de Diván del Tamarit de Lorca, desdoblando el personaje de Margarita Xirgu, que interpretará junto con la soprano Jessica Rivera. A su lado, encabezando el reparto, están la mezzosoprano estadounidense Kelley O’Connor, como Federico García Lorca, y Nuria Rial, como la joven actriz Nuria.

La partitura de Ainadamar, que une a la parte orquestal guitarra y percusión flamencas, efectos sonoros grabados y tratamiento electrónico en directo, exige que todos los intérpretes estén amplificados por 60 micrófonos distribuidos entre los artistas y el escenario.
Alejo Pérez es el encargado de dirigir la nueva versión de la ópera de Golijov en Madrid, creada con la colaboración de Adam del Monte (guitarra flamenca), Gonzalo Grau (percusión) y Jeremy Flower (efectos sonoros y sampler).

Ainadamar es la primera ópera del compositor argentino Osvaldo Golijov. El libreto es del escritor estadounidense David Henry Hwang.

Ainadamar significa "Fuente de las lágrimas" en idioma árabe.

Acción

La ópera cuenta la historia del escritor Federico García Lorca y su musa, la actriz catalana Margarita Xirgu. El personaje masculino de Lorca es interpretado por una mujer. Subtitulada "una ópera en tres imágenes", Ainadamar está contada cronológicamente de modo inverso e involucra la oposición de García Lorca a la Falange Española, acusaciones de homosexualidad y su subsecuente muerte.



La acción comienza en el Teatro Solís de Montevideo en abril de 1969. Se escuchan voces de niñas cantando la balada de apertura de la obra de García Lorca: Mariana Pineda. La actriz Margarita Xirgu mira hacia atrás en el tiempo a través de 40 años, desde que participó en la premiere de esta atrevida obra de un joven y brillante autor. En los últimos minutos del último día de su vida, ella intenta transportar a su alumna, la joven Nuria, al fuego, la pasión y la esperanza de su generación, la que hizo nacer a la República Española.

Recuerda en flashes su primer encuentro con García Lorca en un bar de Madrid. Él le dice que la libertad en su obra no es sólo libertad política, y narra un mundo inspirado en la visión de la estatua de Mariana Pineda, que vio de niño en Granada. Mariana fue ejecutada en 1831 por coser una bandera constitucional y rehusarse a revelar los nombres de los líderes de la oposición constitucional a la monarquía absolutista de Fernando VII, entre ellos, su amante. Éste la abandonó, y ella escribió una carta final, serenamente compuesta, a sus hijos, explicando su necesidad de morir con dignidad.

 Nuria Espert en una escena de la obra. Fotógrafo: © Javier del Real / Teatro Real

Margarita reflexiona en los sucesos paralelos de Mariana y Federico. El ensueño es roto por la llamada de Ramón Ruiz Alonso, el falangista que ordenó el arresto de Lorca, ejecutado en agosto de 1936.


Escena de la obra. Fotógrafo: © Javier del Real / Teatro Real


La balada de Mariana Pineda vuelve a sonar, esta vez llevando a Margarita al verano de 1936, la última vez que vio a Federico. La República Española es atacada: el levantamiento de los generales de la derecha ha comenzado. La compañía de teatro de Margarita es embarcada en una gira a Cuba. Ella le rogó a Federico que la acompañara, pero él decidió, en cambio, ir a su casa en Granada, a trabajar en nuevas obras y poesía.

Nadie sabe los detalles de la muerte de Lorca. Margarita tiene una visión de su hora final: el oportunista Ruiz Alonso arrestando a García Lorca en Granada, y conduciéndolo a un solitario lugar de ejecución, Ainadamar, "la fuente de las lágrimas", junto a un torero y un maestro.


Escena de la obra. Fotógrafo: © Javier del Real / Teatro Real

Por tercera vez escuchamos la balada de Mariana Pineda, una vez más la obra está por comenzar, la historia recontada por la generación de alumnos latinoamericanos de Margarita. Margarita sabe que está muriendo. Esta vez no puede hacer su entrada, otros deben hacerla. Guiada por su corazón, le dice a Nuria que un actor vive por un momento, la voz individual de un actor es silenciada, pero que la esperanza de la gente no muere. La dictadura militar se prolongó en España por casi cuarenta años, Franco nunca permitió que Margarita Xirgu, imagen de la libertad, pisara suelo español. Margarita mantuvo vivas las obras de García Lorca en Latinoamérica mientras eran prohibidas en España.

El espíritu de García Lorca entra en la sala. Toma la mano de Margarita, y toma la mano de Nuria. Juntos entran en un ardiente atardecer de delirante transformación visionaria. Margarita muere, ofreciendo su vida a las líneas finales de Mariana Pineda: soy libre. Su coraje, su claridad y su humanidad son pasadas a Nuria, sus estudiantes, y las generaciones que le siguen. Canta: "Soy la fuente de la cual tú bebes".

martes, 12 de junio de 2012

Poppea e Nerone



De Claudio Monteverdi

Director musical: Sylvain Cambreling
Klagforum Wien;
Director de escena: Krysztof Warlikowski

Nadja Michael (Poppea)
Charles Castronovo (Nerone)
Maria Riccarda Wesseling (Ottavia)
William Towers (Ottone)
Williard White (Séneca)
E. Siurina (Drusilla)

El Real, 12 Junio 2012



 L'incoronazione di Poppea


Estreno mundial de una nueva producción del Teatro Real que ha encargado una nueva orquestación al compositor belga Philippe Boesmans La ejecución de sus obras presenta un problema musicológico por lo escueto de los manuscritos de las partituras, especialmente en el acompañamiento instrumental.
De L'incoronazione di Poppea sólo se conservan dos manuscritos, uno en Venecia y otro en Nápoles, con la parte vocal y un acompañamiento de tres voces. La obra maestra de Monteverdi, escrita cuando el compositor tenía 75 años, abandona por vez primera los temas mitológicos para abordar un drama histórico lleno de pasiones exacerbadas y sanguinarias luchas por el poder, tratadas en el genial libreto de Giovanni Francesco Busenello con asombrosa naturalidad, pinceladas de humor y disimulado desencanto.

Ab

Excesiva duración, cuatro obras, el prólogo representa una clase en donde los actores reciben una clase de Séneca.

Excesivo recitativo que agota y una puesta en escena que ha querido confundir la transgresión con la modernidad: violación tipo gangbang al negro amor, pases de baile tipo moonwalk de Michael Jackson, ..
Lo mejor las voces, aunque el contraalto (castratti) de Ottone no me ha gustado nada. Muy bien Nerone y sobre todo Poppea. El bajo White (cuantos negros hay que se llamen blanco?). Por cierto que antes de la representación anunciaron que Poppea tenía una afección de garganta...eso le pasa por estar media opera medio en bolas.


Mb

Escribo esta entrada muchos meses después de haber visto la Ópera. Recuerdo sobre todo, el duo final entre Nerone y Poppea, uno de los más bellos que he escuchado nunca.






PUR TI MIRO
Pur ti godo,
pur ti stringo,
pur t’annodo.
Più non peno,
più non moro,
o mia vita,
o mio tesoro.
Io son tua,
tuo son io,
speme mia,
dillo dì,
tu sei pur
l’idol mio,
sì mio ben,
sì mio cor,
mia vita sì


¿YA TE MIRO,
Ya te gozo,
Ya te estrecho,
Ya te abrazo.
Ya no peno,
Ya no muero,
Oh mi vida,
Oh mi tesoro.
Yo soy tuya,
Tuyo soy,
Mi esperanza,
Dilo, di,
Eres tú
Ídolo mío,
Si, mi bien,
Sí, corazón,
Vida mía, sí.


Argumento: 

La acción se desarrolla en la Roma Imperial alrededor del año 60 de nuestra Era, en y alrededor de la villa de Popea y en diversos lugares dentro del palacio imperial.

Prólogo

Las diosas de la Fortuna y la Virtud disputan cuál de ellas tiene mayor poder entre los humanos. Se ven interrumpidos por el dios del Amor, quien pretende que tiene más poder que cualquiera de las otras dos: "Les digo a las virtudes qué han de hacer, gobierno las fortunas de los hombres." Cuando hayan escuchado esta historia, dice, admitirán sus poderes superiores.

Acto I

En la ópera, la heroína es Sabina Popea, segunda esposa del Emperador romano Nerón. La seductora, inescrupulosa y ambiciosa Popea, protegida por la divinidad Amor, quiere ser coronada emperatriz de Roma y para ello debe casarse con el emperador Nerón, de quien está enamorada. La ópera nos presenta una sucesión de intrigas con las que consigue vencer los obstáculos que se le interponen en su camino.
Otón llega a la villa de Popea, pretendiendo continuar con su amor. Viendo la casa guardada por los soldados del emperador Nerón se da cuenta de que ha sido sustituido, y su canción de amor se transforma en un lamento: Ahi, ahi, perfida Poppea! - "¡Ah, ah, pérfida Popea!". Él se marcha, y los soldados que esperan cotillean sobre los asuntos amorosos de su señor, su abandono de los asuntos de estado y el trato que da a la emperatriz Octavia. Nerón y Popea entran e intercambias palabras de amor antes de que Nerón se marche. Arnalta, aya de Popea, la advierte que tenga cuidado con la ira de la emperatriz y que desconfíe del amor aparente de Nerón, pero Popea tiene confianza: Non temo di noia alcuna - "No temo ningún mal".
La escena cambia al palacio, donde Octavia lamenta su suerte (Regina disprezzata, del monarca romana afflita moglie! - "Reina despreciada, ¡del monarca romano afligida esposa!". Su aya sugiere que tome un amante ella misma, consejo que Octavia rechaza enfadada. Séneca, anterior tutor de Nerón, se dirige a la emperatriz con palabras halagüeñas, y Valleto, el paje de Octavia, se burla de él, amenazando con incendiar la barba del anciano. A solas, Séneca recibe una advertencia de la diosa Palas que su vida está en peligro. Entra Nerón y le confía que pretende desplazar a Octavia y casarse con Popea. Séneca pone reparos; semejante acto sería impopular. Del senato del popolo non curo - "No me preocupan ni el senado ni el pueblo", responde Nerón, y cuando el sabio insiste lo despiden furiosamente. Popea se une a Nerón, y le dice que Séneca pretende el poder detrás del trono imperial. Esto enoja a Nerón hasta el punto de ordenar a sus guardias que obliguen a Séneca a suicidarse.
Después de que Nerón se marche, Otón se adelanta y no consigue convencer a Popea de que le devuelva su afecto, privadamente decide matarla. Una noble lo reconforta, Drusila; dándose cuenta de que nunca recuperará a Popea se ofrece casarse con Drusila, quien alegremente lo acepta. Pero Otón reconoce ante sí mismo Drusilla ho in bocca ed ho Poppea nel coro - "Drusila está en mis labios, y Popea en mi corazón".


Acto II

La muerte de Séneca (Luca Giordano, 1684)
En su jardín, el dios Mercurio descubre a Séneca que pronto morirá. Llega la orden de Nerón, y Séneca instruye a sus amigos para que le preparen el baño del suicidio. Sus seguidores intentan convencerlo de que permanezca vivo, pero él rechaza sus ruegos (In un tepido rivo questo sangue innocente ch'io vo', vo' che vada a imporporarmi del morir la strada - "La cálida corriente de mi sangre inocente marcará con púrpura real mi camino a la muerte"). En el palacio el paje de Octavia flirtea con una dama de compañía. La muerte del filósofo, rodeado de sus discípulos y amigos, llena de alegría a Nerón que lo celebra emborrachándose con el poeta Lucano. Componen canciones de amor en honor de Popea.
En otro lugar de palacio Otón, en un largo soliloquio, pondera cómo podía haber pensado en matar a Popea a quien aún ama desesperadamente. Se ve interrumpido por una llamada de Octavia, quien para angustia suya le ordena matar a Popea. Amenazando con denunciarlo ante Nerón a menos que ejecute sus deseos, ella sugiere que se disfrace de mujer para realizar la hazaña. Otón se muestra conforme, clamando privadamente a los dioses para que dispensen su vida. Luego convence a Drusila para que le deje su ropa y se disfraza con ropa femenina.
En el jardín de la villa de Popea, Arnalta canta a su señora mientras se duerme, con el dios del Amor mirando. Otón, ahora disfrazado como Drusila, entra en el jardín y alza su espada para matar a Popea. Sin embargo Amor interviene e impide el crimen quitándole la espada de la mano; huye corriendo. Arnalta y Popea, ya despierta, lo ven correr y piensan que es Drusila. Llaman a sus sirvientes para que emprendan la persecución, mientras Amor canta triunfalmente Ho difesa Poppea, Poppea! - "¡He defendido a Popea, Popea!"

Acto III

Drusila reflexiona sobre la vida de felicidad ante ella, cuando Arnalta llega con un lictor. Arnalta acusa a Drusila de haber asaltado a Popea, y es arrestada. Cuando entra Nerón, Arnalta denuncia a Drusila, quien protesta que es inocente. Amenazada con la tortura a menos que revele a sus cómplices, Drusila decide proteger a Otón confesando su propia culpa. Nerón ordena que tenga una muerte dolorosa, punto en el cual Otón se adelante y revela la verdad: que él había actuado a solas, por mandato de la emperatriz Octavia, y que Drusila es inocente de complicidad. Nerón queda impresionado por la fortaleza de Drusila, y en un acto de clemencia perdona la vida de Otón, ordenando su destierro. Drusila escoge el exilio a su lado.
Pero el descubrimiento del complot de Octavia da pie a su repudio por parte de Nerón, quien la obliga a marcharse al exilio. Esto le deja el camino libre para casarse con Popea, que está encantada (Non più s'interporrà noia o dimora - "Ningún retraso, ningún obstáculo puede interponerse entre nosotros ahora").
Octavia se despide serenamente de Roma, mientras en el salón del rono del palacio se prepara la ceremonia de coronación de Popea. Entran los cónsules y los tribunos, y después de un breve eulogio, Popea es coronada emperatriz de roma. Mirándolo desde lo alto, se encuentran el dios del Amor y su madre, Venus y un coro divino. La obra se cierra con un dúo de Nerón y Popea en el que se consagra el triunfo del amor (Pur ti miro, pur ti godo - "Te miro, te poseo").