Nos gusta disfrutar del teatro, del cine, de la ópera, de la buena comida, de la buena música, y de todas esas pequeñas cosas (y no tanto) que compartimos. Este blog pretende recopilar algunas de esas cosas, con nuestros comentarios, impresiones y todo aquello que nos permita recordar más adelante, un argumento, una canción, algún detalle que nos pudo conmover.
Ab+Mb
De Tony Bentley Adaptación e interpretación: Isabelle Stoffel Director: Sigfried Monleón Producción Compañía Traspasada Teatro María Guerrero, sala de la princesa Madrid, 30 Enero 2013 Sinopsis (fuente guía del ocio):
Tratada como autobiografía, una bailarina llega a conocer a
Dios no en el escenario, donde lo buscaba, sino en el sexo; concretamente en la
sodomía: "Experimenta todo el prodigio y la belleza que una desfloración
puede ser, pero que rara vez lo es. El sexo anal, como un acto sagrado, le
ofrece una verdadera resolución espiritual", apunta la actriz, que utiliza
un sutil humor, como la obra, como el montaje, para afirmar: "Es una gran
historia de amor contada desde un punto de vista insólito, desde el ojo de detrás
y desde una sorprendente dimensión filosófica".
Mb
Interpretar un monólogo de este tipo, con un texto que trata un tema todavía bastante tabú en la sociedad actual, como es el sexo anal y el placer que genera, no debe ser nada fácil. Consigue además hablar del tema durante una hora y media, sin caer en ningún momento en lo vulgar o soez. En este sentido, la actriz, se esfuerza y hace un buen papel. Está muy bien en la escena en la que representa un orgasmo encima del diván de libros.
Por lo demás, la verdad es que esperaba más de esta obra. Tratar mejor la evolución sexual de la protagonista, o profundizar más en el tema de la sumisión, por ejemplo, del que se habla pero de una forma bastante por encima.
La obra en general no está mal. Interesante de ver por lo novedoso del texto como digo, pero, en mi caso, no ha cubierto las expectativas puestas en ella.
La trama empieza en un restaurante donde una madre y sus dos hijos, Lucrecia y Lucas, celebran el 25 cumpleaños del chico. Pronto se empiezan a alternar las escenas en el restaurante, que se introduce como el sueño lúcido de Lucas, y en el que la relación entre ellos empieza de una forma tranquila, con las escenas en la casa familiar, donde el conflicto entre la madre y los 2 hijos es continuo. Poco a poco, la acción que se desarrolla en el restaurante (el sueño de Lucas), se vuelve tensa e insoportable como su vida en la casa.
A lo largo de la obra se representa la relación histriónica e histérica de Teté, con sus dos hijos, y se va desentrañando la trama y traumas de todos. El actor Tomás del Estal hace un doble papel, como el camarero del restaurante, y como el "novio" de Teté en la vida "real". Sueño y realidad se van mezclando poco a poco hasta que hacia el final ya no hay diferencias entre ambos.
El final es lo más sorprendente. Toda la trama basada en la dualidad sueño y realidad, se deja a un lado. Ya sólo existe una verdad. El origen del desquiciamiento de la madre queda al descubierto.
La obra no me ha gustado. A pesar de las buenas críticas que le preceden, a mi personalmente me ha parecido floja, incluso bastante aburrida (a destacar la escena de los números de las tarjetas de crédito). Muy reiteradas además (se hacen pesadas) las escenas del camarero en el restaurante con la especialidad de la casa. Lo mejor, Isabel Ordaz en el papel de madre desequilibrada, si bien, sobre todo al principio, me pareció algo sobreactuada. Del resto del reparto, no hay actuaciones destacables. La que menos me ha gustado, Itziar Miranda en el papel de Lucrecia. Muy poco creíble.
De todas formas, lo peor, las carcajadas del público en la mayoría de las escenas. La obra es dramática desde el principio, y aunque tiene algún toque de humor, o algún golpe que puede provocar sonrisas (por ejemplo, la escena de la foto de Harry Potter), de ninguna manera son comprensibles, las risas de gran parte del público, durante casi toda la obra.
En fin, después de una muy buena racha de buen teatro, la primera obra del año, ha decepcionado.
" Cyrano es fuerte y valiente (tiene todas las cualidades de un hombre)
y a la vez es extremadamente sensible y dado a la palabra. Un hombre
que acaba seduciendo no por su físico sino a través del pensamiento y la
poesía. A través de la palabra afilada. Finalmente, el defecto de
Cyrano (su gran nariz) le hace ser más brillante, pero le hace sufrir
desmesuradamente. Y cuando conoce a Cristià, joven y guapo, fabrican un
juego inteligente que va tejiendo una trampa para los personajes. Un
juego muy shakespeariano que consiste en hacer teatro dentro del teatro.
Suplantar personalidades, llegar al espectador de forma clara: si
interpretas a otro creces con él, y te metes en mundos peligrosos pero
preciosos.
La obra de Cyrano es una maravilla y el argumento está muy
bien elaborado. También por la frescura de los versos y su forma de
llegar al alma de todos los espectadores. Lo que Cyrano dice a Rosaura
es precioso. Te hace estremecer y emocionar. En tiempos de crisis
buscamos emociones fuertes y «totalmente tremendas». Buscamos con ansia
aquello que hace vibrar el cuerpo y el alma. Aquello que te hace reír
mientras lloras. Cyrano es una obra de mosqueteros, con peleas, bailes,
espadas, carreras, guerras, amor, teatro, canciones, traiciones,
conspiraciones, emoción, muerte y más amor. Una obra completa y
extraordinaria"
Mb
Tenía muchas ganas de ver esta obra. Una de mis favoritas en mi adolescencia. El amor romántico, platónico, generoso de Cyrano por Rosaura me cautivaba. El mito de Cyrano, la capacidad de ver más allá del aspecto físico de una persona.
La obra me ha gustado mucho. Pere Arquilluè en el papel de Cyrano está fenomenal. Gran interpretación de un texto difícil (2600 versos y más de la mitad corren a cargo de Cyrano), sobre todo teniendo en cuenta que meses atrás interpretaron la misma obra en catalán.
Me gustó especialmente la famosa escena del duelo, casi al principio, en la que Cyrano compone una balada mientras lucha contra el vizconde de Valvert
Tiro con gracia el sombrero;
la capa gallardemente
dejo caer; sonriente
y ágil, mi espada requiero.
Como Scaramouche ligero,
lindo como Celadón.
Te prevengo, Myrmidón,
que al finalizar, os hiero
Y también la última, en la que antes de morir es capaz de recitarle con la ironía de siempre, el noticiario y mentideros de la semana a la dulce Rosana.
Cierro el comentario con el bello texto de la carta de Christian a Roxana poco antes de morir, escrita en
su momento por Cyrano, y que él mismo lee, agonizante, a Rosana:
Adios Rosana, porque hoy moriré.
Sé que voy a morir hoy mi dulce y tiena amada.
Mi corazón rebosa de un amor que no te he expresado
Todo empieza cuando Doña Perfecta y su hermano deciden que
sus hijos se casen. Pepe va a visitar a su tía y a su prima a Orbajosa, ciudad
donde viven. Ésta es una ciudad sin vida intelectual, con una economía no muy
buena. Pero todo sale a pedir de boca; al conocerse, Rosario y Pepe se causan
buena impresión mutuamente y se quieren casar. Aquí es donde se centra la
novela de Benito Pérez Galdós.
Más tarde, en la cena, Inocencio, el penitenciario, pregunta
a Pepe qué le parece la ciudad y Pepe le contesta sinceramente lo que piensa;
sus palabras son una invitación al combate que se entabla entre Pepe y el
penitenciario.
Pepe se va metiendo cada vez más en una situación imposible y
cae en la trampa que le está preparando Inocencio: éste está en contra de Pepe porque
su sobrina, Remedios, quiere casar a su hijo Jacinto con Rosario.
Doña Perfecta, tras oír varias conversaciones, se pone en
contra de Pepe y encierra a su hija Rosario en su cuarto porque ya no quiere
que se case con ella y por medio de influencias quiere hacerle la vida
imposible a Pepe para que se vaya de Orbajosa.
Pepe estuvo a punto de irse de
Orbajosa, pero se enteró de que su amor hacia Rosario era correspondido y se
quedó para poder liberarla y casarse con ella. Pepe trama un plan, pero María Remedios decide espiarlo y
descubre que va a tener un encuentro con Rosario. María Remedios avisa a Doña
Perfecta, ésta baja a la huerta y ve que es verdad; entonces, manda a Caballuco
a matar a Pepe y le mata.
Rosario acaba en un asilo de locos, Inocencio decide
marcharse a Roma después de todo lo ocurrido y Doña Perfecta gasta todo su
dinero en fundaciones religiosas.
“Esto es todo cuanto puede decirse de las personas que parecen buenas y no lo son”. Así de contundente sella Galdós una de las novelas más polémicas del Siglo XIX en España. Y así es “Doña Perfecta”, una aplastante crítica a la hipocresía.
Mb
Magnífica. Realmente estupenda esta adaptación de la novela de Galdós. Ya el texto es de una calidad y de una vigencia extraordinaria.
Un retrato de una sociedad intolerante y opresora. Sobre la intromisión en la vida de los demás bajo el paraguas de la moral y las buenas costumbres. La sociedad de las apariencias, donde todos atentan contra esa moral, pero sin que se sepa. Muy vigente también el deseo de Orbajosa de mantener su propio estatus frente al gobierno de la nación.
Me ha gustado de la escenografía que mezcla el vestuario moderno con el de época, supongo que para representar precisamente la atemporalidad del texto.
Está fantástico Alberto Jiménez como don Inocencio. Sobre todo en la primera parte en la que las réplicas a Pepe durante la cena no tienen desperdicio.
Muy bien también la actuación de Lola Casamayor como Doña Perfecta. Con mucha fuerza y carácter en las escenas de máxima tensión. Me ha gustado Israel Elejalde en el papel de Pepe. Y dentro de los papeles principales, la que me ha parecido floja es Karina Garantivá como Rosario.
Mención especial, a nivel personal, para el personaje de Caballuco.
Basilio, rey de Polonia,
aficionado a la astrología, consulta a los astros sobre el destino de su hijo
Segismundo, que acaba de nacer. Nada más nacer, su madre muere. Los astros
predicen que el príncipe humillara a su padre y oprimirá a su pueblo.
Para evitar el cumplimiento de este
mal presagio, Basilio decide encerrar a su hijo en una torre solitaria, situada
en un lugar salvaje y escondido. Segismundo crece prisionero e ignorante de su
condición de heredero de un trono. Sólo Clotaldo, su ayo, conoce de su
paradero.
Habiéndose quedado Basilio sin
descendientes varones, decide hacer un pacto de matrimonio entre la infanta
Estrella (de su corte) y Astolfo, duque de Moscovia, para que de esta forma,
alguien pudiera subir al trono.
Pero Basilio reflexiona sobre
Segismundo y decide devolverlo a palacio para ver lo que sucede y este se
muestra violento y desconsiderado con nobles, damas, criados, e incluso con su
padre. Ofende, atropella y mata. El rey decide devolverlo a la torre donde Clotaldo le
convence de que todo lo sucedido había sido un sueño. Segismundo llega a
conclusiones sobre la vida y los sueños.
La acción de Basilio hace que el
Pueblo y los soldados descubran a Segismundo y le apoyen y van a rescatarlo a
la torre. Cuando Segismundo vuelve a la corte para ocupar su trono, se comporta
como un gobernador prudente y justiciero. Llega a la conclusión de que nunca
sabrá si lo que está viviendo es sueño o realidad.
De esta manera queda vencido el
destino y se proclama el triunfo de la libertad que permite al hombre elegir
entre el bien y el mal.
Mb
La primera vez que leí La vida es sueño, debía tener unos 16 años. Era lectura obligatoria en la asignatura de Literatura del instituto. Desde entonces la he releído varias veces, y conservo aquella edición subrayada y con algunas páginas sueltas. No había tenido ocasión de verla en teatro hasta ahora. La obra ha cubierto mis expectativas. Se vive con intensidad la fuerza filosófica y reflexiva del texto. ¿Qué es más real, nuestra realidad o la que nos quieren hacer creer?
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son…
Me ha gustado la puesta en escena, y especialmente la actuación de Blanca Portillo en el papel de Segismundo, que realmente te hace olvidar que estamos ante una mujer representando el papel de un hombre. A pesar de que la imagen que tenía en mi cabeza de Segismundo, era la de un hombre grande, fuerte y varonil.
George y Martha se odian. Conocen perfectamente sus debilidades y como increparse. George es un profesor de historia con un grave problema de alcoholismo y Martha es una mujer frustrada y de irritable carácter. Cuando una noche de sábado se reúnen con un compañero del trabajo y su mujer para pasar un rato agradable, la velada se convierte en una auténtica pesadilla. Los cuatro se enzarzan en una espiral de odio que acaba por destapar las emociones más profundas de los presentes. ¿Quién teme a Virginia Woolf? no es más que el retrato de la sociedad americana del momento y el análisis de un mal general: el engaño.
Mb
Primera obra de la temporada. Tenía muchas expectativas porque guardo un gran recuerdo de la película, protagonizada por Elisabeth Taylor y Richard Burton en 1966. La obra no las cubrió del todo. No sé si por la forma en que se desarrolla, o porque la adaptación, no termina de dejar claro el origen del conflicto agresivo y permanente de la pareja, aunque hacia el final se va desvelando el trauma del hijo, ¿muerto o inventado?. En cualquier caso representan el prototipo de relación de "ni contigo, ni sin ti", el maltrato psíquico y también físico en el que muchas parejas viven pero del que realmente no pueden/quieren salir. Muy buenas las actuaciones de los actores principales, especialmente Carmen Machi. Me pareció floja la pareja de secundarios.
Como curiosidad, el título, y la famosa cancioncilla que repiten a lo largo de toda la obra "quién teme a Virginia Wolf, Virginia Wolf" hace referencia a la canción infantil "quién teme al lobo feroz, lobo feroz, lobo feroz", lo que sin duda es una analogía a la fiera que ambos llevan dentro.
Dramaturgia: Paco Bezerra a
partir de los textos 'L'École des filles' -anónimo- y 'Ragionamenti', de
Pietro Aretino.
Intérpretes:
Fanchon: María Adánez
Susanne: Cristina Marcos.
Soprano:
Rosa Miranda.
Viola de gamba: Sofía Alegre
Espacio escénico: Mónica
Boromello.
Vestuario: Paco Delgado.
Iluminación: David Hortelano.
Espacio sonoro: Luis Miguel Cobo.
Dirección: Luis Luque.
Producción:
Andrea D'Odorico y Teatro Portátil
Teatro Bellas Artes, Madrid 24 Junio 2012
'La Escuela de la desobediencia' nos traslada en el tiempo al pasado,
pero al mismo tiempo deja nuestra mirada y nuestro pulso clavados en el
escenario. Asistimos a dos diálogos muy bien hilvanados y transformados
en carne dramática. En el primero, dos primas mantienen una conversación
'sobre hombres' en la que Susanne, la iniciada en las
artes amatorias y libre de prejuicios morales, intenta convencer a la
inexperta -Fanchon- de las múltiples bondades del placer
sexual. El segundo diálogo llegará una vez que la joven inexperta ha
mandado al cuerno, con un esmero que no ha escatimado ni un ápice de
entusiasmo, su inexperiencia. Las lecciones que su prima le enseñó han
dado sus frutos (muy abundantes).
Traducción, versión y co-dirección María Fernández Ache
Escenografía: Paco Azorín
Reparto:
Alberto San Juan (Hamlet)
Pedro Casablanc (Claudio)
Javivi Gil Valle (Polonio)
Yolanda Vázquez (Gertrudis)
Francisco Pau Roca (Laertes)
Ana Villa (Ofelia)
Pablo Messiez (Horacio)
Reinaldo Antonio Gil (Guildenstern)
Secun de la Rosa (Rosencrantz)
Teatro Naves del Español. Matadero Madrid 20 Junio 2012
Ab:
Vuelvo al Matadero a ver Shakespeare. La última vez fue Tito Andrónico, también con Alberto San Juan. Al igual que entonces, tampoco me ha gustado su interpretación. ¿Pero qué le pasa a este chico? creo que cada vez va a peor. Este Hamlet me ha recordado en ocasiones a Chiquito de la Calzada, lleno de movimientos histriónicos y desacompasados. Pero no me refiero a los instantes en que Hamlet simula locura, sino durante toda la obra. Eso por no mencionar la cojera que llevaba nuestro amigo (¿alguna juerga que acabó mal con Willy Toledo?). A pesar de eso, y por poner algo positivo a Don Alberto, ha tenido algunos monólogos muy buenos, ha transmitido con la voz parte de la emoción de su personaje, lástima que no siguiera los consejos que les da a los bufones en el segundo acto respecto a cómo interpretar.
El resto del reparto también un poco irregular. Polonio, el fiel chamberlain de la corte, la mano derecha del rey: un actor como Javivi no puede quitarse de encima la vena cómica, a la que su tartamudez favorece. Bien es cierto que tuvo alguna escena bastante inspirada. Por su parte Pedro Casablanc me gustó, le dio el carácter adecuado al rey traidor. Las mujeres, Gertrudis y Ofelia, bien las dos. Laertes, un poco forzado, flojillo en mi opinión (al igual que Horacio). Los secundarios Guildenstern y Rosencrantz muy bien, fueron un contrapunto adecuado, la mayor parte de las veces de humor, muy buena la escena del cementerio.
En cuanto a la puesta en escena, me gustó mucho. Me pareció un planteamiento original traer a nuestros días esta obra que, como casi todo en Shakespeare, es intemporal, muestra las miserias humanas tal y como son, hace 400 años al igual que ahora. El escenario estaba bien resulto con una pasarela a lo alto a modo de almena y el espacio abajo abierto. Escenas como la despedida de Laertes al irse a Francia simulando un aeropuerto, o como solucionaron el duelo en el quinto acto fueron unas ideas frescas.
Trama:
La obra transcurre en Dinamarca, y trata de los
acontecimientos posteriores al asesinato del Rey Hamlet (padre del príncipe
Hamlet), a manos de Claudio (hermano del rey). El fantasma del rey pide a su
hijo que se vengue de su asesino.
La obra discurre vívidamente alrededor de la locura (tanto
real como fingida), y de la transformación del profundo dolor en desmesurada
ira. Además de explorar temas como la traición, la venganza, el incesto y la
corrupción moral.
Acto I
La obra comienza una fría noche en Elsinor, el castillo real
de Dinamarca. Un centinela llamado Francisco es relevado por otro hombre
llamado Bernardo. Cuando el primero sale, entra otro centinela llamado Marcelo
acompañado de Horacio. En sus conversaciones descubrimos que el protagonista de
la obra es el príncipe Hamlet de Dinamarca, hijo del fallecido rey. Después de
la muerte del rey, su tío Claudio se casa con la esposa del soberano, la reina
Gertrudis, madre de Hamlet. También relatan el hecho de que Dinamarca tiene una
larga enemistad con Noruega, y una invasión por parte de este último país,
liderada por el príncipe Fortimbrás, se espera.
Los centinelas tratan de convencer a Horacio, quien resulta
ser el mejor amigo de Hamlet, de que han visto al fantasma del rey Hamlet
cuando este se les aparece. Después de oír a Horacio, el príncipe Hamlet decide
ir, por la noche, al lugar de las apariciones para ver al fantasma él mismo.
Polonio es el chambelán del reino; su hijo, Laertes, parte
de viaje a Francia y su hija, Ofelia, es cortejada por Hamlet. Polonio le
advierte a su hija que debe terminar su relación con Hamlet ya que él es el
príncipe y no es el dueño de sus deseos porque estos pueden afectar al Estado.
Ofelia promete obedecer y dejar de ver a Hamlet.
Esa noche el fantasma se le aparece a Hamlet y le informa
que es el espíritu de su padre y que su tío Claudio lo asesinó al verter veneno
en su oído mientras dormía. El fantasma le pide que lo vengue matando a su
homicida. Tras el encuentro, el príncipe duda si el espíritu es el de su padre
y si lo que ha dicho es real.
Acto II
El rey y la reina están muy ocupados tratando de abortar la
invasión liderada por Fortimbrás, a la vez que se preocupan por el
comportamiento errático y cambiante de Hamlet. Claudio decide enviar a dos amigos
de Hamlet (Rosencrantz y Guildenstern) a averiguar la causa de la conducta
extraña de su sobrino. Hamlet los recibe cortésmente pero se da cuenta de que
lo están espiando.
Ofelia se alarma por el comportamiento extraño de Hamlet y
le cuenta a su padre que el príncipe entró en su habitación y se quedó
mirándola sin decir nada. Polonio presume que es un “éxtasis de amor” la causa
de la locura de Hamlet e informa a los reyes.
El actor italiano Ermete Zacconi como Hamlet (1910)
Polonio y el rey Claudio deciden espiar a Hamlet cuando este
le habla a Ofelia pensando que están solos. Ofelia le devuelve unas cartas que
Hamlet le envió, el príncipe se pone furioso y le insiste para que se marche a
vivir a un convento.1
Hamlet continúa dudando si el fantasma le ha dicho la
verdad, por lo que cuando una compañía de actores itinerantes llega a Elsinor
se le presenta una solución. La obra resulta ser una recreación de un
asesinato, por lo que Hamlet le pide a un actor unas leves modificaciones para
que la obra sea una recreación del asesinato de su padre.
Acto III
La corte va a ver la obra y cuando llega la escena del
asesinato del Rey, Claudio se inquieta y se retira del lugar abruptamente, lo
que demuestra la culpabilidad del rey.
Claudio, temiendo por la posible locura de Hamlet, decide
enviarlo a Inglaterra por su propia seguridad. Mientras tanto la reina se reúne
con Hamlet para tratar de comprender su conducta tan rara, mientras Polonio se
oculta detrás de una cortina para espiar y luego contárselo a Claudio.
Hamlet le reprocha a su madre su apresurada boda con
Claudio, cuando escucha un ruido detrás de la cortina y pensando que es el rey
lo apuñala, causando la muerte a Polonio. Luego aparece el fantasma y Hamlet le
habla, pero la reina no puede verlo ni oírlo por lo que determina que el
príncipe está totalmente loco. Finalmente Hamlet se lleva el cuerpo de Polonio
y lo oculta.
Acto IV
Ofelia enloquece y comienza a desvariar y cantar; su hermano
Laertes regresa de Francia con la idea de vengar la muerte de su padre. Claudio
lo convence de que Hamlet tiene toda la culpa de la muerte de Polonio; en ese
momento llega una carta de Hamlet en la que cuenta que su barco con rumbo a
Inglaterra fue atacado por piratas, por lo que ha retornado a Dinamarca después
de ser liberado.
El rey y Laertes organizan un plan: Laertes peleará contra
Hamlet con una espada envenenada para así tener más posibilidades de matarlo.
En caso de que falle, Claudio le ofrecerá a Hamlet una copa de vino con veneno.
En ese momento llega la reina para informar que Ofelia se ha suicidado,
ahogandose en un río.
Los sepultureros exhuman el cráneo de Yorick el bufón, por
Eugène Delacroix c. 1839)
Acto V
Después, dos sepultureros cavan una tumba para Ofelia; es
mientras discuten, cuando llegan Hamlet y Horacio. Uno de los sepultureros
encuentra el cráneo de Yorick, un bufón con el que Hamlet solía divertirse
cuando era niño. Luego llega el cortejo fúnebre de Ofelia encabezado por
Laertes.
En Elsinor, Hamlet se reúne con Horacio y le cuenta cómo
encontró una carta de Claudio en la que ordenaba que cuando Hamlet llegara a
Inglaterra, lo mataran, por lo que Hamlet la modificó pidiendo que se dé muerte
a Rosencrantz y Guildenstern; en ese momento, un cortesano llamado Osric llega
y le informa sobre el duelo con Laertes. En el duelo, Laertes hiere con su
espada envenenada a Hamlet pero el príncipe sigue luchando, luego surge un
intercambio casual de espadas y termina hiriendo Hamlet a Laertes con su propia
espada envenenada . La reina Gertrudis muere al beber el vino envenenado.
Laertes confiesa a Hamlet que la trampa del vino fue ideada
por el rey. Hamlet, encolerizado, por fin logra herir al rey y le hace beber de
su propio veneno, cumpliendo finalmente la venganza que el fantasma de su padre
anhelaba. Hamlet, antes de morir, le pide a su fiel amigo Horacio que cuente la
verdad sobre lo sucedido y que se declare al príncipe Fortimbrás heredero del
trono, el cual se presenta en la sala en medio del espectáculo de tantas
muertes.
La obra termina con la entrada en la corte de Fortimbrás,
quien ofrece un funeral militar en honor a Hamlet.